Un Oso










Había una vez, un Oso grande, poderoso, que atemorizaba los bosques enteros. Su color era blanco y se confundía con el paraje que habitaba.
Entonces, siendo dueño de todos los vecinos, correteaba arriba y abajo y se servía de sus apetencias.
Un día, estando tumbado entre la nieve, miró a lo lejos, descubriendo un gran bulto oscuro.
Elevó su mirada, elevó su cuerpo y fue avanzando hasta llegar a alcanzarle.
Poco a poco descubrió que ante él se alzaba un igual, pero teñido de oscuro.
Fijó los ojos en su amenaza, mientras el visitantes, estaba quedo, esperando sentencia.

Entonces, el Oso blanco le dice:

-¿Quién eres? ¿A qué has venido? ¿Cómo osas llegar a mi pradera helada?

Y el visitante contesta:

-Estoy en la pradera helada porque es mía también. He venido a mirar y vi un intruso, que eres tú.
Y ambos, sin mediar más diálogo, se enzarzan en esa lucha cruel.
Cayó la nieve y ellos, casi inundados, no encontraban salida.
Entonces, cuando ya estaban sucumbiendo, comenzó a salir el Sol, con tanta fuerza, que ambos de vieron prendados con la luz.
No hubo conversación. No hubo pelea. No hubo siquiera, un gesto de reproche y cada uno, siguió un camino diferente.
El blanco, regresó y se tumbó en la nieve, en un rincón.
El oscuro se puso monte abajo, alcanzando la hierba.
Y el bosque dormitó entre nieve y pradera.
Pero, acabado el ciclo de la vida, ambos, se encuentran en la Eternidad de lo animal.
Y el oscuro dice que estuvo viviendo siempre entre la nieve.
Y el blanco dice que siempre su hogar ha sido la pradera.
Y dicho esto, ambos pasaron a la sala contigua, en donde el fondo de la vivencia, sería pesada.
Y ahí, sólo ahí, comprendieron qué, aunque separados, siempre fueron uno.

Y comprendieron, cuánto tiempo habían perdido, poniendo trabas al visitante, sin saberse visitante, tan siquiera.

Comentarios

  1. Relato que nos puede servir para reflexionar y darnos cuenta del mucho tiempo que nosotros perdemos en discusiones bizantinas y en mirarnos el ombligo, cuando sería más importante sacar la sonrisa y mirar al cielo en cada rato, para extraer su belleza.
    Un abrazo y feliz día.

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