Hoy te hablaré del Corazón




 
El Corazón es el órgano sobre el que está la palpitación de Luz y su color es granate.

Y es granate porque el color de las venas y de la sangre, en conjunción, es granate.

El Corazón es el Centro Coronario y por él transitan millones de partículas celulares, en un solo instante.

El Corazón es el trabajador infatigable de la vida y de él emana todo un elenco de vías venosas.

El Corazón transforma en oxígeno y tiene puertas que se abren y se cierran en cada instante.

Riega con su capacidad de ofrecer todas las ramas de su vida.

Porque el Corazón, es ese Árbol que da origen a sus ramas.

Se ha dicho, se ha hablado sobre el sentimiento del Corazón, pero es solamente una utopía.

Porque el Corazón es un órgano que trabaja y sufre dolor por el padecimiento físico aunque no duela. Lo que ocurre es que ahí está un Centro Energético del Sentimiento. Por eso existe la sensación de dolor de Corazón, o palpitar armonioso de la Felicidad con la Luz.

Porque el Alma puede hacer trotar al Corazón, aunque no duela el propio órgano.

Si te das cuenta de esto, te darás cuenta del Poder que tiene el Sentimiento sobre la Materia.

Y juntos, los Sentimientos, las Percepciones y la Materia misma, conforman la Vida.

El cuerpo es el vehículo.

La Mente es la proyección.

El Alma es el Sentimiento en donde la vida, escribe.

El Espíritu está en cada uno de los pasos, dejando que el caminante camine libremente.

El Corazón, cuando calla, abre la Puerta que permanece cerrada al otro lado de la Vivencia terrena.

Y en su letargo, brilla el Alma, que estuvo en su certero aposento, sentada en su regazo. Mirando aquellas partículas de vida. Que llevaban vivencias.

Observando aquellas partículas de Luz, arrinconadas muchas veces, en las pareces venosas. Vagando tristemente solas, sin reparar en aquella Luz, por la que a menudo transitaban en su afanado riego.

Pero el Alma, sigue admirando siempre, la belleza humana en el transitar de tanta Vida, imperceptible a menudo para aquellos afanados en buscar lugares en torrentes, palpitaciones, cavernas...

Por eso, el Alma, nuestra Alma, es el Dios de nuestras células, de nuestro organismo. Vive en nosotros y espera el despertar de las partículas vivientes que transitan nuestro organismo. Ella está mientras nuestros órganos siguen su vida, ajenos a tanta Grandeza que espera pacientemente que acudan a observar su Poder, y sus vibraciones, prestos a entregar.
Somatizamos nuestros pensamientos y lo transformamos en enfermedad o curación. Pensemos en la capacidad que tenemos para cambiar no sólo el rumbo Espiritual, sino el Físico.
No nos provoquemos enfermedades.
Asumamos nuestra Grandeza. Asumamos que el Alma tiene el poder de curar a través de nuestros pensamientos positivos y la confianza de vernos portadores de Luz.
Las vibraciones de la Luz, son poderosas. Seamos Luz en nuestras vivencias, y sembremos Luz para nosotros mismos y para todos los que viven.
Las vibraciones carecen de fronteras. Abarcan los lugares más recónditos.
Y recordemos siempre que lo más Grande se une a lo más pequeño. Tal como es allá, es aquí.

Comentarios

  1. Hablar del corazón es hablar del alma. Y es cierto que puede parecer algo paradójico cuando son dos cosas diferentes. El uno es un órgano físico y la otra es un algo inmaterial, que está ahí, al lado del creyente, del enamorado y de cada persona, aunque no lo acepte.
    Sin embargo, en esencia, decir corazón y alma, equivale a lo mismo y cuando hablamos de que duele el corazón nos referimos a que nos duele el alma. Por eso es importante el buscar la vida, el equilibrio, la serenidad, la paz y la luz. En definitiva, buscar dentro de nuestro corazón esas fibras de sentimiento que existen y que están esperando que nuestros "dedos de plata" vayan a pulsarlas.
    Un abrazo y feliz día.

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