Amistad... un bien en alza.


Comenzamos a hablar como si no hubiera transcurrido el tiempo. Como si los años fueran zancadas imaginadas en los pies de otra gente.
Me siento muy bien ante esta gran persona que conocí antaño. Me agrada escucharlo.
Gesticula, sonríe y de su boca, surgen cantidad de historias y de anécdotas. Entre una y otra un ¿Cómo te va?
Nos miramos a los ojos. ¿Qué tenemos que ocultar?
No hay nada oscuro.
Me hace feliz sentirle feliz.
Hablamos de cosas triviales, mientras aquellas cancioncillas del ayer, se esfuman en la sala, quedando suspendidas de la ventana.
Existe un hilo que entonces estuvo cargado de amor, y que hoy no es más que la caricia suave de una buena amistad.

A lo largo de mi vida, he palpado que existen amistades unidas por hilos imperecederos y otras que, como han venido se van; casi sin dejar rastro.

Tal vez "ese algo" que une a ciertos seres humanos aquí en la Tierra, de una forma especial, tenga que ver con esa otra unión que surca las vivencias actuales para llevarnos a lo que hemos sido.
Quizás esa unión proceda de una misma perla y que la vida ha disgregado en minúsculas perlitas, aquí y allá, para que cada uno alcance su evolución por separado.
Esa que necesitamos para seguir subiendo los escalones hacia Existencias Superiores.



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